Ya hemos dado inicio a las jornadas de sábados en nuestro nuevo programa: La Casa del Aire!

El día 30 de septiembre, a las 9:00 de la mañana, el equipo de educadores y educadoras junto con los 24 niños que actualmente forman el corazón de estas estancias, pusimos en marcha los motores, con ganas, con ilusión y con energía, directos hacia el Montseny. Allí nos esperaba todo un día lleno de emociones, aventuras, nuevos conocimientos y descubrimiento del entorno natural. Y, como no podía ser de otra manera, retomar los hábitos respiratorios y alimentarios, tan importantes en la salud del niño.
Después del desayuno se presentaron los nuevos grupos de servicios que se realizarán a lo largo de todo el curso, con el fin de dar un papel protagonista, responsable, de autonomía y crecimiento personal a cada niño y niña, fomentando la participación y el trabajo grupal.
Estos equipos son cuatro: sanitario, cocina, batida y supervivencia. Cada equipo está formado por 6 niños de diferentes edades, habilidades, personalidades y aptitudes. Con la intención de que todos cooperen, se ayuden y realicen las funciones que les corresponde desarrollar durante toda una jornada; ya sea poner y quitar la mesa, preparar el material necesario para cada actividad, procurar que todo el mundo disponga de los instrumentos para realizar una correcta higiene respiratoria y dental; o participar en la recogida de basura que hemos podido generar a lo largo del día, alrededor del espacio natural de la casa.
Para descubrir los componentes de cada grupo y el respectivo nombre de equipo, se ha creado un centro de interés que tendrá un eje de animación vivo, con constantes incorporaciones de personajes, novedades e historias; todas relacionadas con lo mejor que tenemos para pasar las magníficas aventuras: el Bosque del Montseny. El punto de partida para adentrarnos en ella han sido los seres fantásticos de los bosques, que nos acompañarán durante las salidas.

Niños y niñas desarrollan su responsabilidad por medio de grupos de servicios.

Un aventurero e investigador australiano, nos pidió que le ayudáramos a encontrar cuáles eran los famosos animales que vivían por la zona, pasando antes por diferentes retos que estos le habían puesto. Así pues, en pequeños grupos, motivados y con mucho entusiasmo fueron descubriendo los retos que nos habían dejado por el entorno.
Una de las finalidades de la dinámica era hacer una primera toma de contacto y orientación del terreno, realizando diferentes actividades y juegos para potenciar la cohesión de grupo, la confianza, la empatía, las emociones, la escucha y la reflexión de cada niño.
Finalmente, todos los grupos descubrieron las 4 especies fantásticas (Elfos, Gnomos, druidas y Minairons) de las que cada uno formaría parte. Gracias a este descubrimiento, después de haber comido, teniendo cuidado de los hábitos y rutinas saludables, cada niño dejó volar la imaginación, creatividad y pensamiento, para expresar con los materiales que quisiera y un toque de música, como debían ser estos seres fantásticos.
Más tarde, merendando todos juntos para recuperar energías antes de partir, hicimos una pequeña valoración conjunta del primer día de la Casa del Aire. A raíz de las opiniones y expresiones por parte de los niños, a todo el equipo de educadores nos quedó patente que apostar por un ocio de calidad, una educación en valores y el juego como herramienta de autoaprendizaje y desarrollo integral, son y serán las herramientas básicas para que este niño que proviene de un contexto vulnerable, tenga la oportunidad de acceder a un medio ambiente de aire puro, fuera de la ciudad y cercano a la naturaleza.